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Con las razones
antes expuestas, se conjugan los
elementos esenciales que dan soporte
a la representación simbólica de la
escultura metálica de la Gran Puerta
de México: el sitio originario de
Matamoros y su lugar en la apertura
hacia México y el mundo.
Nada más apropiado para ejemplificar
la trascendencia de estos dos
importantes significados, plasmado
en la génesis cósmica de dos
estrellas que, en su abrazo y
encuentro estelar configuran los
soportes de un magno portal que hace
tangible la sensación de movimiento
en ambos sentidos, presididos por
una letra que lo mismo habla del
solar local como también se refiere
a todo el conjunto de la nación
mexicana.
En hora buena entonces por la
construcción de esta simbólica
atalaya, situada muy lejos de la
duda de cualquier cuestionamiento, y
que acabará por sumarse a plenitud a
los sitios emblemáticos que dan
orgullo y fortaleza a la ciudad de
Matamoros. |