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Después vendrían la rebelión federalista en el
norte de Tamaulipas, la independencia de Texas y
la intervención americana, sucesos todos que
representaron movimiento constante de hombres,
ejércitos, ideas, banderas, ideologías y a la
postre terminar en la definición de un lindero
geográfico internacional que acrisoló de manera
contundente la definición de portazgo que
adquirió Matamoros, cuando a mediados del siglo
XIX, era la única ciudad de la frontera norte
mexicana realmente importante.
Siguieron los difíciles años de la
estabilización fronteriza, en los que no se
interrumpió el tráfago humano y mercantil,
matizado además por el conflicto, presente en el
abigeato transfronterizo, el filibusterismo, el
contrabando y la inestabilidad política.
Finalmente estalló la guerra en ambas márgenes
del río Bravo. Allá, envuelta en un conflicto
norte-sur motivada por la lucha entre el
esclavismo y el abolicionismo; aquí, resultado
de la imposición de una monarquía impuesta con
las bayonetas francesas y apoyada por los
conservadores mexicanos. |